Conciertos con Tinta / 20 años,  La Guzmán 20 años

Alejandra Guzmán y Moderatto

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Alejandra Guzmán y Moderatto

Octubre 2011

La mañana del 6 de octubre el Auditorio del Siglo XXI en Puebla esperaba en silencio la presentación de dos sensacionales artistas, el grupo Moderatto y la inigualable Alejandra Guzmán.

Las horas transcurrían y el escenario se preparaba para una noche que prometía ser explosiva. No era para menos, la rockera mexicana festejaba más de 20 años en el escenario y, en un homenaje a ella, “Los Moderatto”, como el público los reconoce, hacían gala de su singular talento para transformar y hacer de la música en un verdadero acontecimiento.

A ñas 19:00 horas, las luces en el recinto más importante de la “angelópolis” comenzaban a encenderse. Las taquillas anunciaban que la venta de boletos había terminado. La gente puntual caminaba poco a poco hacia el recinto, el murmullo se apoderaba de los pasillos del Auditorio. Pronto los amigos se encontraban, otros más apuraban el paso para llegar a tiempo, el estacionamiento se llenaba y las filas en la entrada confirmaban que habíamos llegado a tiempo.

En el recinto, los testigos del evento compraban papas, refrescos, palomitas, unos más se acercaban por el recuerdo, “la playera, la taza”, el encuentro de varias generaciones fusionaba el ambiente con aire de homenaje que ya empezaba a respirarse.

Cada cual tenía sus razones para permanecer en el lugar. Era evidente, algunos eran los padres que sostenían de la mano a sus hijos, los pequeñitos pintados, sí, los chicos Moderattito que con cabellos parados y rostro decorado estaban a poco tiempo de ver a sus ídolos.

Al lado, al lado también caminaban las niñas con cabello negro, peinadas con coletas, y pestañas largas muy al estilo “Guzmán” que llenas de energía corrían de la mano de sus padres para ocupar sus lugares.

Los más grandes, caminábamos con amigos o en pareja esperando entre risas, anécdotas y nostalgia la tan ansiada “tercera llamada”. ¡20 años pueden ser toda una vida!

A las 20:47 horas las luces del escenario se apagaron, el grito de los presentes: Niños, adolescentes y, claro, nosotros los adultos no cesaba. Los aplausos se escucharon y el motor de una motocicleta nos hacía imaginar que a toda velocidad Bryan Amadeus y Alejandra Guzmán maniobraban para llegar a tiempo.

Al fin, sobre el escenario vimos caminar a Roy y Mick que una vez ocupando su lugar, mantenían la mirada fija en un punto que desconocíamos; no sonreían, no parpadeaban, como hipnotizados solo tocaban sus respectivas guitarras con los acordes que ya reconocíamos de “Verano Peligroso”.

Poco después Bryan, en motocicleta, atravesó el escenario para tomar su guitarra y romper con la quietud del momento. ¡Explosiva entrada de los Moderatto! Después de ellos, ansiosos esperábamos a la festejada.

Detrás de unos dos minutos de introducción entre el juego de luces, la potente batería de Elhoim y nuestros interminables aplausos; escuchamos la voz ronca tan inconfundible que tanto esperábamos los melancólicos que también festejábamos XX años de ser fanáticos de Alejandra Guzmán.

Envuelta en una especie de humo que apenas nos dejaba mirar, la luz iluminaba la presencia que engalanaba la noche del Complejo Siglo XXI en Puebla. Con destellos de luces se veía y desaparecía la imagen de la Diva del Rock que ya estaba sobre el escenario, hasta que, por fin, la luz se detuvo para iluminarla al mismo tiempo que escuchamos “La gran ocasión para escapar…”

En motocicleta color rosa mexicano, aparecía en el escenario. Con un atuendo que simulaban unas alas negras (¿serán de ángel o de demonio?) pantalón a rayas blancas y negras y un tipo corsé negro vimos en ella, los veinte años de carrera en la presencia de una verdadera dinamita.

Las distintas generaciones al mismo tiempo aplaudimos y gritamos, y mientras los más chicos solo conocían esa imagen de la Eternamente Bella, nosotros, los que hemos crecido junto a ella, nos venían a la cabeza un sinfín de recuerdos: desde la Alejandra de veintitantos años que conocimos con falditas de encaje y medias negras, hasta la mujer que hoy descubríamos en el escenario, no sin abandonar nunca esa tan singular personalidad que a veces aterra y a veces conmueve.

Canciones como Míralo Mírala, Reina de Corazones, La Plaga, Eternamente Bella, Soy solo un Secreto, se escucharon con un tono rockero, muy al estilo Moderatto que sin duda con su ingenio nos han hecho vibrar una vez más y de un modo muy especial con la música imborrable de La Reina de Corazones. Ambos artistas pidieron al publico ponerse de pie y así fue, los que fuimos desde el inicio del concierto hasta el final, no volvimos a ocupar nuestros asientos, nos los necesitábamos, ¡Los Moderatto y La Guzmán nos habían demostrado que a ellos se les ve, se les canta y se les aplaude de pie, siempre de pie!

Por supuesto, no podía faltar el sentimiento en la noche con las historias de Hacer el amor con otro (que sin duda sigue siendo la canción más coreada) Volverte a amar y Llama por favor.

A pesar de que la combinación Alejandra Guzmán & Moderatto no convencía a los respectivos seguidores de ella y de ellos, no puedo dejar de reconocer que ambos hacen una explosiva e inesperada unión que después de ciertas críticas ha funcionado y lo ha hecho muy bien.

El momento de la despedida, desgraciadamente, llegó. Pero el ya tan tradicional grito de “otra, otra” que gritamos desenfrenados con tal de volverlos a ver en un escenario, hizo que Bryan regresara al piano mientras la estrella de la noche comenzaba a cantar “y de pronto un día de suerte…” Complaciendo una vez más al público poblano que entre gritos, aplausos, euforia y locura no dejó de cantar con voz y corazón.

El concierto finalizó con abrazos entre todos los integrantes de Moderatto y Alejandra uniéndose en una emotiva canción del fallecido y siempre recordado Freddie Mercury We are the champions, canción que el público poblano coreo mientras resignado sabía que el evento había terminado.

Al finalizar el concierto, después de casi dos horas de emoción, todos nos retiramos poco a poco, quizá prometiéndonos a nosotros mismos sin que nadie más nos escuchara que estos son los primeros veinte años que queremos repetir una y otra vez. Un concierto de La Guzmán siempre es mágico y que, aunque en realidad sean ya 23 años de trayectoria, estamos preparándonos desde ahora para los primero XXV años junto a la ya conocida Reina del Rock.

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