La Guzmán Textual

¡Gracias, Ale, por todo lo que no has llorado delante de nosotros!

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Cuando yo era niña, juro que vi en ella una fuerza que no he podido encontrar en nadie más. Alejandra Guzmán era una verdadera muestra de poder en un escenario. Nadie, nadie bailaba y cantaba como ella. Indestructible, así la recuerdo. Así es.
Con su voz, sus irreverentes y estéticos movimientos, con su mirada, con su total expresión, Alejandra Guzmán retaba al mismo diablo.
Y así, así pasaron los días, los meses y los años.
Alejandra tatuó su cuerpo con tinta, cirugías, cicatrices y nunca dejó de ser ella. Pocas veces he visto a mi “ídola” a mi “Eternamente Bella” tan triste. La tarde del 5 de mayo, a través de Instagram, Alejandra Guzmán habló una vez más en nombre del amor. Habló como solo puede hablar quien ama de verdad. Abandonó poses y luces; y casi no sonrió. Ojalá sea solo mi imaginación, pero en varias ocasiones me pareció que el llanto podía traicionar a esa mujer que se ha enfrentado a la misma muerte sin temblar.
No quiero encontrar culpables, solo quiero que el universo entero sepa que Alejandra Guzmán ha sido uno de los ejemplos más grandes de valentía que he visto en mi vida.
¿Cuántas veces, Alejandra, te vi en un escenario sin saber que estabas triste? ¿Y es que cómo no me pude dar cuenta que algo te pasaba? Pensé que era el titanio y me preocupé tanto por tu cadera y tu rodilla, sin saber que cantabas con ese dolor que se siente en todo el cuerpo y que no se cura con cirugías. Y, aun así, sonreías. ¿Pero quién se atreve a juzgarte? ¡Cobardes, son unos cobardes!


Alejandra, debí aplaudirte con más fuerza, como tú lo merecías. Debí aplaudirte hasta que sintieras que somos muchos, muchísimos los que te amamos, los que creemos en tu palabra y también en tu silencio. Aquí estamos los que no necesitamos pruebas de nada, los que te vemos a ti y solo a ti. Somos tantos los que creemos en nuestra Alejandra Guzmán. O ¿qué?, ¿también de nosotros van a dudar?
He sido tu fan durante más de 30 años. Supe de tus adicciones y ¿sabes? nunca dejé de admirarte. He comprado absolutamente todos tus discos y nunca me he aburrido de escucharlos. En más de 50 ocasiones te he visto cantar en vivo y todavía me pongo nerviosa cuando te veo pisar un escenario.
Ahora sé que es cierto: No muestras tus cicatrices para no espantar a nadie. Y nosotros que irónicamente pensamos que te conocíamos porque leíamos las revistas y te veíamos en TV y hoy nos demuestras que ignorábamos lo que de verdad duele, lo que durante tantos años decidiste callar.
La imagen de Alejandra Guzmán no cabe en ninguna revista ni en ninguna pantalla, porque lo que no dice su voz, hoy lo dijeron sus ojos y las tantas cicatrices que no podemos ver.
Alejandra, tantos fans no podemos equivocarnos. Hoy vuelves a ser nuestro ejemplo, porque aún en medio del resentimiento y el enojo, tú hablas y callas en nombre del amor. Y no me interesan conversaciones, videos ni fotografías en tu contra. ¡No quiero pruebas en contra de La Guzmán porque creo sin condiciones en ella! Y si hubiera una o mil vidas más, yo volvería a creer en La Guzmán!
Estamos seguros que pronto volverás inquebrantable, fuerte, eterna, como solo tú puedes y sabes ser. Nosotros estaremos aquí para aplaudirte, para seguirte, parar quererte toda la vida.
¡Gracias, Ale, por todo lo que no has llorado delante de nosotros; y si hoy quieres llorar, por favor, déjanos llorar contigo!
Te amamos, Alejandra Guzmán…

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